Cada día que pasamos en el salon de clases es sin lugar a dudas de acumulación de experiencias, las cuáles van haciendo que nuestra práctica docente sea mejor cada día, si es que mostramos la plasticidad suficiente como para hacer esos cambios.
Mi labor docente a lo largo de estos 15 años de trabajo la considero como una oportunidad maravillosa que Dios y la vida me puso en el camino, es una tarea noble que da muchas satisfacciones, como la de ir caminando por la calle y de pronto notar que te saluda muy sonrriente un chico alto, el cual te esfuerzas por reconocer y no lo logras, hasta que te recuerda que fue tu alumno y que ahora se ha convertido en un buen abogado, sin duda que experimentas una satisfacción enorme, o como la que me contó un colega cuando lo trasladaban en camilla hacia quirófano, el iba muy nervioso hasta que llegó hacia él un médico que quitándose momentáneamente el cubre bocas le dijo que no se preocupara que él iba a ser su cirujano, que había sido su mejor alumno en la prepa. El profe nos comentó que eso le dió mucha seguridad; después en broma le dijimos que lo bueno era que no lo había reprobado porque si no allí mismo le había pasado un poquito el bisturí. En fin son cosas que da este trabajo.
por todo esto mi practica docente la percibo como algo maravilloso, pero que igual demanda mucho esfuerzo para lograr que los chicos se apropien de los contenidos. Actualmente con el nuevo modelo de competencias trato que los conocimientos teóricos encuentren aplicación práctica en el contexto cotidiano, es decir que a traves de los aprendizajes de los contenidos en interacción social y del entorno puedan desarrollar competencias que les permitan detectar problemáticas en su contexto local, y puedan incidir en ellos para poder transformarlos.
